Cuando hacia el año 1440 Johanes Gutthember ensaya en Maguncia los primeros prototipos de imprenta, no podía prever que ésta se convertiría en un instrumento crucial no solamente para el desarrollo de la cultura en Europa, sino para la democratización de la misma. Si hasta entonces, el acceso a la cultura y el conocimiento estaban fundamentalmente restringidos a la Iglesia y la aristocracia, la imprenta permitió poner en circulación ingentes cantidades de libros entre una nueva clase social: la burguesía. De la misma forma, tampoco Tim Berners-Lee podía sospechar en 1989, cuando desarrolló la primera especificación del lenguaje HTML,  que dicha herramienta permitiría no sólo acceder a todo el conocimiento humano disponible en nuestra época, sino además contribuir a ampliar dicho conocimiento.

La Web 2.0, la web de los blogs, los wikis y las redes sociales, no es solo una revolución tecnológica, sino social: por primera vez sus usuarios, los internautas, dejan de ser meros receptores pasivos y consumidores de información, para imponer sus propios contenidos, su propio software libre y sus propias tendencias a las grandes corporaciones informáticas. Pero si los libros impresos revolucionaron las universidades renacentistas, la web 2.0 ha saltado a su vez a las aulas de nuestros “twich children”, las generaciones de estudiantes que han crecido entre consolas nintendo, PCs y móviles. El resultado: la llamada e-learning 2.0, un concepto con ramificaciones sociales tan complejas que bien merecen analizarse en detalle.

¿Qué es e-learning 2.0? En primer lugar, en los websites de instituciones británicas como FERL, Becta o The HEFCE (precursores del término, al fin y al cabo), e-learning aparece definido más o menos como “The use of ICT (de ahí el prefijo -e) in order to support, facilitate or enhance the process of learning. Podría caerse en la tentación de decir que e-learning no es más que la educación a distancia tradicional, donde el medio físico entre alumno y tutor, que antes era el correo tradicional, ahora ha sido sustituido por Internet; y donde los contenidos, que antes eran los libros y apuntes, ahora han sido substituidos por presentaciones en powerpoint, o documentos doc/pdf que el estudiante descarga en su computadora . El proceso de aprendizaje sigue siendo el mismo: el estudiante, el alumno, es un mero receptor de información, de los contenidos que otros crean para él. Desempeña el mismo papel pasivo que si asistiera a las aulas tradicionales. Y el papel del tutor sigue siendo el de transmitir –o más propiamente “volcar” – un cuerpo de conocimientos académicos sobre sus alumnos. En el modelo de e-learning imperante en el Reino Unido, que tan bien conozco por experiencia propia, el educador sigue desempeñando un papel autoritario, y el proceso de aprendizaje recuerda más bien la alimentación forzada de las ocas para hacer patés, que un verdadero proceso de crecimiento personal, como fue concebido por filósofos como Sócrates o Krishamurti.

E-learning 2.0 es algo más que enviar correos electrónicos a los alumnos, o dejarles usar Messenger o Facebook en las clases. E-learning 2.0 supone una verdadera revolución del modo en que concebimos la educación y el proceso de aprendizaje. Precisamente, el concepto se sustenta en una nueva teoría del aprendizaje en la sociedad digital: CONECTIVISMO. Una teoría desarrollada por George Siemens, y apoyada por Stephen Downes, donde la educación no es un mero proceso de transmisión de información, sino de generación de la misma. ¿Interesados en el tema?…

No se pierdan mi próximo post: Conectivismo, que comenzaré a escribir cuando termine de mudarme a Escocia.