Llevaba posponiéndolo año tras año, pero al final esta vez me he decidido a reservarme unos días y aventurarme en esta ciudad sucia, inmisericorde y hacinada que es Londres para visitar a Amma en su tour por Europa.


La visita de  Sri Mata Amritanandamayi Devi, más conocida simplemente como “Amma”, ha tenido lugar en Alexandra Palace, al noreste de Londres, del 26 al 28 de Octubre. Como de costumbre, la red de transporte pública de Londres es digna de un parábola de Dante, una especie de “Descenso a los Infiernos”  en el tube se registran incidentes todos los días-esta mañana he llegado tarde porque la estación de Bank estaba cerrada al público por culpa de un tren defectuoso-, y a veces los trenes llegan tan llenos que hay que esperar al siguiente.

En la ciudad con mayor índice de suicidios del Reino Unido, y también aquella donde el gap entre clases sociales es mayor, de acuerdo al informe “London Divided” (2002), Amma ofrece simplemente un mensaje de esperanza en medio de una ciudad deshumanizada y merciless . Reverenciada por sus seguidores como la encarnación del amor materno, y considerada una de los fenómenos religiosos más importantes de los últimos años, la fórmula de Amma es simple: el dhasham, o abrazo incondicional para quienes se acercan a visitarla. De ahí que se la conozca también como “The Lady of the Hugs” (la señora de los abrazos). En la cultura anglosajona tocarse es algo fuera de lugar, y de acuerdo al estereotipo del anglosajón medio, mostrar los sentimientos en público es algo totalmente “unsuitable”. Por eso resulta curioso observa cómo muchos de los “white britishs” que se acercan a Amma se derriten literalmente al fundirse con ella en un abrazo, e incluso las mujeres acaban llorando. Curioso…

La biografía de Amma, tal como la refieren sus hagiógrafos, es la propia de un ser iluminado: nacida en una familia de pescadores de Kerala, en India, Amma mostró desde niña una disposición inusitada hacia la compasión por el sufrimiento de otros, y comenzó a componer bhajhans devocionales desde muy temprana edad. También desde temprana edad, comenzó su costumbre de abrazar a otros de forma espontánea, hecho este que le acarreó más de un disgusto con su familia, ya que en India no es considerado decoroso que una mujer, incluso una niña, abrace a miembros de otras castas.

Desde aquellos humildes orígenes, en 1986, un grupo de occidentales norteamericanos que habían asistido a las enseñanzas en su ashram deciden invitarla a la que será su primera gira norteamericana. A partir de ahí, su popularidad se extiende rápidamente y comienza a recibir cuantiosas donaciones, con las que fundarará la organización “Mata Amritanandamayi Math”. A día de hoy, Amma ha recibido numerosos galardones internacionales por su mensaje de reconciliación para la humanidad y su labor humanitaria. Su organización, Amrita, alberga a unos 3000 voluntarios en su sede en India. En los últimos 30 años Amma ha abrazado a unos 25 millones de personas.

Seguría escribiendo, pero es tarde, estoy cansada uy mañana tengo que coger el tren de vuelta a Escocia. Además, he prometido escribir un artículo como Dios manda para ElPais.com.

Por supuesto, yo  también recibí mi dhasham, para alivio de mis amigos de Totnes, que no querían que me fuera por nada del mundo sin haber recibido mi correspondiente abrazo. Qué sentí al ser abrazado por Amma?… Eso es lo triste: no sentí absolutamente nada. Creo que Amma es un ser extraordinario y su mensaje contribuye a fomentar la compasión entre los hombres. Rectifico: entre la humanidad. Ya no se puede decir “entre los hombres” porque las feministas se cabrean.

Sin embargo, también creo que el verdadero reto es descubrir el gurú que todos llevamos dentro.