Ahora tengo muy poco tiempo para escribir mi blog, entre el trabajo a tiempo completo, la organización del “Edibunburg World Justice Festival” y mis aportaciones varias y esporádicas a Mahara.org, donde mira por donde me he tenido que meter a ayudar a la traducción de Mahara en español, algo impensable hace apenas seis años.

Quería escribir sobre un libro que acabo de leer y que me ha hecho reflexionar profundamente: “Another country” de James Baldwin.

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James Baldwin pertenece a la casta de los grandes escritores norteamericanos de finales de la postguerra, muy vinculados al movimiento beat. Como fue definido alguna vez, Baldwin fue un hombre en perpetua lucha contra el color de su piel, su sexualidad y su país. El color de su piel por ser negro, un escritor negro con una mente extraordinariamente lúcida intentando abrirse camino en la élite intelectual de Occidente en las décadas de los 50s y los 60s, antes de que dicha élite se viera sacudida por los procesos de descolonización y los movimientos en defensa de la igualdad racial. Baldwin era además homosexual, pecado terrible en la pataca sociedad americana de los 50, y más concretamente en la vida del guetto neoyorquino de Harlem donde se crió. Y finalmente, un hombre en lucha con su cultura y su propio país, porque era esa misma América puritana y de desigualdades sociales la que lo condenaba por ser negro, inteligente y maricón, en un país donde la vida de cada ser humano viene ya decidida por el color de su piel, su sexo y su clase social. Por eso, muy acertadamente Baldwin definió América como “a country in which half of its society cannot accept the other half”.

“Another Country” , para muchos la obra maestra de Baldwin, refleja claramente las luchas internas que desgarraban al autor. Se trata de una novela de decepción y desamor, más concretamente, de la desazón infinita inherente a la condición humana. El idioma inglés sólo necesita una palabra para expresar dicha condición: restlessness. Los personajes de la novela son restless, buscan el amor y la felicidad entrampándose en relaciones auto-destructivas que no van a depararles un solo momento de sosiego. Son niños intentando calmar su sed con un vaso de agua salada.

La novela trascurre en el Nueva York de los años 50, en la llamada Greenwich Village- the Village como es citada en el texto-, un vecindario donde habitan artistas de diverso pelaje y bohemios de todo tipo, y que fue la cuna del movimiento Beat.

La novela comienza describiendo la degradación final y previsible suicidio de Rufus Scott, un músico de jazz , negro como Balwin, alcoholizado y roto. La muerte de Rufus servirá de punto de partida para entrar en las vidas de su círculo de amigos, todos con pretensiones artísticas: Vivaldo, descendiente de irlandeses, quien tiene un empleo rutinario por las mañanas, y por las noches escribe una novela en la que lleva trabajando durante años-y que con seguridad, nunca llegará a publicar. Vivaldo es un personaje ya vencido por el peso de la mediocridad. Nunca saldrá de su existencia anodina porque la falta constancia, convicción. Como contrapunto a Vivaldo, encontramos a Richard y su esposa, la dulce Cass. Mientras los demás se dedican a coleccionar affaires en los bares de turno, Richard y Cass son la pareja modélica: él es profesor de inglés y, al igual que Vivaldo, escribe por las noches en su primera novela. Cass es la perfecta esposa que cuida de su hogar y los dos hijos del matrimonio, pero, lejos de parecer anodida, Baldwin dota a Cass de una feminidad sabia, cálida y acogedora. Richard fue profesor de Vivaldo, y fue precisamente Richard quien le aconsejó que se dedicara a la literatura. Aunque los dos son amigos, su amistad está cargada de tensión: Richard es más constante que Vivaldo, y consigue terminar su novela y publicarla con cierto éxito. Cuando Richard comienza a subir “on the social ladder”, el resentimiento de Vivaldo se hace mayor. Vivaldo se considera a sí mismo un artista íntegro, y justifica su fracaso pensando que Richard se ha prostituido al convertirse en un autor comercial. Por el contrario, Richard desprecia la vida bohemia y paupérrima de Vivaldo si en esto consiste la integridad literaria.

Ida es la hermana de Rufus. Tras la muerte de Rufus conocerá a Vivaldo, con el que inicia una relación. Para Vivaldo, esta relación es, en parte, una forma de pagar su expiración por la muerte de Rufus. En la amistad entre Vivaldo y Rufus siempre existió un deseo de amor físico más allá de la mera amistad que, sin embargo, nunca llegó a concretarse porque Vivaldo rechaza de plano su bisexualidad. Como en muchas cosas, Vivaldo se niega a aceptar la realidad; cuando no puede aceptar algo, simplemente lo rechaza y mira hacia otro lado. Y sin embargo, Vivaldo no puede acallar la duda de que, si tal vez, hubiera ofrecido a Rufus más que amistad, si simplemente lo hubiera abrazado y retenido entre sus brazos la noche en que se suicidó, tal vez su amigo seguiría vivo. La atracción que Vivaldo siente por Ida es, en realidad, la búsqueda inconsciente de Rufus en ella. Ida culpa al mundo entero de la muerte de su hermano.

Portada de Another Country

Portada de Another Country

Ida vive asfixiada por sus prejuicios, por su resentimiento de raza, que le impiden ver cómo era Rufus realmente. Según ella, Rufus murió por culpa de la segregación racial, por culpa de unas leyes y una cultura dictada por blancos y que tiene como objetivo asfixiar completamente al hombre negro. En opinión de Ida, los supuestos amigos de Rufus no le ayudaron todo lo que debieran, porque él era negro y ellos blancos, y entre los negros y los blancos siempre se levanta un muro infranqueable. Lo que Ida no quiere ver es que su hermano era también destructivo y violento, que existía una parte oscura en él, y que esa misma oscuridad lo mató. Y que la oscuridad, la destrucción y la violencia son comunes a todo ser humano, con independencia del color de la piel.

Eric es el personaje más maduro de la novela, el único que acepta sin tapujos su homosexualidad, el único que se atreve a llamar a las cosas por su nombres. Eric fue el único que quiso conocer plenamente a Rufus, aceptándolo y amándolo también en su oscuridad. Rufus utilizó este amor para despreciarlo, para tratar a Eric como “deformidad sexual”. Solo, roto y a punto de suicidarse, Rufus se da cuenta de que Eric lo amó realmente. Para huir de este amor sin esperanza, Eric emigra a París. Allí conocerá a Yves, un joven y atractivo chapero del que se enamora profundamente. Para Yves, el amor físico no es más que una forma de ganarse la vida. Yves se prostituye en las calles de París,  pero su mente y su corazón permanecen intactos, guardados como tesoros en lo más profundo de su ser, donde la vileza y la brutalidad no pueden mancillarlos. Eric enseñará a Yves el significado de amar, de entregarse completamente sin reservas y sin miedo de ser herido. En el acto sexual, Eric busca el placer del otro antes que el suyo propio, como una mujer.

Tras la muerte de Rufus, Eric regresa a Nueva York donde reinicia la amistad con Richard, Cass y Vivaldo. La relación entre Ida y Vivaldo continua enviciándose cada vez más, y en su intento por convertirse en cantante de jazz, Ida le es infiel a su amante. Aunque las evidencias son obvias, Vivaldo prefiere callar a provocar una ruptura. También el matrimonio entre Cass y Richard hace aguas por todas partes. Lejos de consolidar su amor, el éxito de Richard como escritor separa a los esposos. Mientras Richard es absorbido por el trabajo, Cass se siente relegada a un segundo plano, y este sentimiento de abandono la que la lleva a iniciar una relación adúltera con Eric. Éste deja bien claro que sólo su amor por Yves es verdadero, pero acepta momentáneamente la relación con Cass.

Vivaldo pasa una noche con Eric, y es entonces cuando acepta por primera vez su bisexualidad. La misma noche que Eric y Vivaldo pasan como amantes, Cass le confiesa a su esposo su aventura con Eric. El dolor y la decepción de Richard son infinitos.

Al final de la novela, todos los personajes se sinceran entre sí por primera vez: como amantes y como amigos. Todas las relaciones entre ellos se hallaban basadas en la decepción, el miedo y la traición. Sólo Eric permanecefiel-al menos emocionalmente- a Yves. Sólo la relación entre Yves y Eric está basada en la verdad.

El estilo de James Baldwin, en su versión original, es sencillo pero tremendamente elegante, atrapando al lector desde un primer momento. Como en todos los grandes escritores, los personajes de Balwin cobran vida propia, y éste se limita a expresar sus sentimientos en palabras.

Aquí dejo uno de los párrafos más emotivos de la novela, momentos antes de que Rufus se suicide, para que pueda apreciarse el estilo de Baldwin:

“The Eyes of his friends told him that he was falling. His own heart told so. But the air through which he rushed was his prison and he could not even summon the breath to call for help.

Perhaps now, though, he had hit the bottom. One thing about the bottom, he told himself, you can´t fall any further. He tried to comfort with this thought. Yes there knocked in his heart the suspicion that the bottom did not really exit”