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Ours is essentially a tragic age“, que dijo una vez, si la memoria no me falla, D.H. Laurence. El mundo está cambiando, y con el Internet, una vez plataforma sin fronteras para la libre distribución de ideas y contenidos. El concepto de P2P (People to People) surgió precisamente para facilitar la distribución de contenidos multimedia entre la comunidad de usuarios. Los protocolos de intercambio de ficheros, tales como FTP, que sólo unos cuantos escogidos sabía instalar y utilizar en los tiempos de la web 1.0, fueron evolucionando hacia aplicaciones de más “user’-friedly interface” entre los legos como e-Donkey, o el archipopular e-Mule (por cierto, este último desarrollado por un usuario empedernido del e`Donkey y no contento con las prestaciones de éste, Hendrik Breitkreuz). El intercambio de ficheros fue pasando desapercibido mientras los usuarios del P2P eran los cuatro computer freaks de siempre, intercambiando código ensamblador y otras rarezas de feria los sábados por la noche.

Pero la cosa se desbordó cuando ingentes cantidades de nuevos internautas comenzaron a instalar una conexión ADSL en casa, y a bajarse de quién sabe qué servidores sus canciones y series favoritas. Entonces saltó la alarma, primero en Norteamérica, y luego en Europa, porque los gigantes de la industria multimedia advirtieron que en todo este flujo promiscuo de ficheros pululando por la red, se estaban vulnerando no s’olo los derechos de autor sino las sabias leyes de libre mercado, que son, al fin y al cabo, las que rigen los destinos de Occidente. Fue entonces cuando la industria de contenidos comenzó a reunirse con los ISPs , los proveedores de Internet, para, una vez en contubernio con estos, erradicar para siempre el P2P.

Más que ilegal, el P2P ha sido hasta ahora una actividad alegal, y el problema en que se encuentran buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea es que en sus legislaciones sobre contenidos multimedia, no habían contemplado hasta ahora, o quizás muy someramente, la libre distribución de contenidos multimedia por Internet. Porque el P2P no es nada más que eso: una libre distribución de contenidos, de la que no pueden obtener beneficio alguno los intermediaros de siempre (a saber: las discográficas, las productores y distribuidoras de Hollywood, y un largo etcétera de oligopolios de facto).

Uno de los caballos de batalla de las productoras y discográficas es que se vulneran los derechos de autor. Quizás el autor de los contenidos pierda así un porcentaje de los beneficios de su obra, pero dicho porcentaje sin duda es mínimo al lado del margen que el artista tiene que ceder en los contratos draconianos que las productoras le obligan a firmar. Pongo mi propio ejemplo por caso: tengo varios libros de venta on line de cuya venta, como autor, sólo me llevo un 20%, mientras que el resto se lo lleva mi distribuidora.

Otro ejemplo: imaginemos que gano el Premio de Novela Alfaguara 2008 (al que, por cierto, me he presentado). En el contrato que firmo con la editorial Alfaguara, tengo derecho a percibir, como autor, el 10% de las ventas en las ediciones de tapa dura (7% tapa blanda), una vez superados los 350.000 ejemplares. Las condiciones de Alfaguara son semejantes al la del resto de editoriales. Esto son ejemplo del margen de beneficios que muchos artistas perciben sobre el total de ventas de su obra a trav’es de los caneles de distribuci’on legales. Creadores de diferentes nacionalidades han criticado estas arbitrariedades, pero sólo artistas consagrados como Prince, o el escritor español Alberto Vazquez Figueroa pueden permitirse el lujo de regalar su música y sus libros en Internet.

Adem’as, el mercado de contenidos multimedia no se ha regido, hasta ahora, por legislaciones naciones. Es y ha sido siempre un oligopolio de facto. Asimismo, se han producido fusiones y alianzas entre proveedores de Internet y creadores de contenido que ponen claramente en peligro el tan cacareado “mercado liberalizado” de las telecomunicaciones y la industria de contenidos en la Unión Europea. A pesar de estas prácticas claramente monopolísticas, los responsables de la industria de contenido nunca habían exigido hasta ahora la intervención del Estado. El P2P no es a lo sumo, sino un ejemplo extraordinario de capacidad de adaptación al medio en el capitalismo global: el pez pequeño que se burla en las narices del gran tiburón audiovisual.

La solución que cada Estado europeo adopte en los próximos meses al “problema” del P2P (y la legislación que promulgue) serán cruciales, porque decidirán el control que los proveedores de acceso a Internet tienen sobre los contenidos que descargan sus usuarios.

Hasta ahora, la tendencia que yo veo es terrible: se está imponiendo el modelo de Nicolas Sarkosy, por el que los proveedores de acceso a Internet pueden conocer legalmente  cuanto sus usuarios ojean, visitan o descargan en la red. Es como si a las compañías telefónicas se les concediera legalmente el derecho a escuchar y grabar las conversaciones de sus usuarios.

El sistema es claro: dos advertencias y a la tercera, desconexión (sin order del juez). Además Sarkosy propone crear listas negras para que los usuarios desconectados no puedan contratar otro proveedor. Conociendo la restrictiva legislación en materia de tecnologías de la información que existe en el Reino Unido (que viene ya de la famosa “Computer MisUse Act 1989”), no es de extrañar que el gabinete de Mr. Gordon Brown se haya  también decantado por dicho modelo.

Esta tendencia es un completo disparate, ya que equivale a otorgar a los ISPs más o menos del estatus de fuerza policial, como escribió muy sabiamente Darren Waters, editor del campo ICTs en la BBC algo intrínsicamente en contradici’on con las libertades civiles en que se fundamentan los supuestos “Estados de Derecho”.

Los españoles han protestado mucho con el llamado “Canon Digital”, que puede entenderse como una especie de impuesto que los consumidores pagan a priori al comprar ciertos soportes para la reproducci’on de contenidos como cintas de casete, CDs y DVDs…, para así compensar las posibles pérdidas que  distribuidoras y autores puedan tener con las copias piratas.

Francamente, tal como están las cosas EL CANON DIGITAL ME PARECE UNA DE LAS MEJORES MEDIDAS LEGISLATIVAS.

Por lo demás, yo aquí lo tengo bien claro que en donde vivo (Escocia), preparémonos, hermano, porque como George Orwell escribi’o: “Big Brother is watching you

 

 

 

Mister Moodle

Quizás el nombre de Martin Dougiamas no diga mucho a mucha gente, pero si a esto añadimos que se trata nada menos que del padre de Moodle y fundador de Moodle.org, la popularidad de Dougiamas se dispara automáticamente. Su criatura, Moodle, pasará a la historia como el Linux de los sistemas de gestión de contenidos. Esto quizás tampoco diga nada a quienes dejaron las aulas hace varias décadas. Sin embargo, el auge de Internet en los años 90 aplicado a la educación propició la aparición de los llamados “Virtual learning environment” (VLE), entornos de aprendizaje virtuales, que a través del protocolo TCP/IP, permiten a un alumno no sólo descargar los contenidos multimedia de un curso, sino enviar sus composiciones para ser evaluadas, hacer exámenes online, revisar los trabajos de sus compañeros y hasta chatear con el profesor. Aplicaciones tales como Blackboard, Learnwise o WebCT fueron pronto desbancadas por Moodle. ¿La razón?… Moodle es open source, lo que significaba que, a diferencia, de sus competidores, cualquier institución educativa puede descargar e instalar sus módulos libremente.

Precisamente, fue la falta de software libre en educación la que impulsó a Dougiamas a crear Moodle a finales de los 90, cuando era estudiante de doctorado en la Universidad de Curtin (Australia). El propio Dougiamas nos refirió en su charla que su intención no era otra que “to make the power of Internet accesible to educators” (hacer accesible el poder de Internet a los educadores).

Martin Dougiamas, que en la actualidad se pasa la vida predicando las virtudes de su criatura por las aulas de todo el mundo, visitó la Universidad de Glasgow el viernes 26 de Octubre. Bajo el tema: “Where is Moodle going?”, Dougiamas nos habló de la evolución futura de su software, en particular de la versión 1.9, que está siendo pulida en estos momentos y que será lanzada en el verano.

Moodle 1.9 apuesta –si bien tímidamente –por las herramientas de software social como tags y un mayor uso de blogs. Preguntado por un servidor sobre el sentido de incorporar dichas características, si la política de los colleges y otras nobles instituciones educativas en el Reino Unido es totalmente refractaria –y prohibitiva – a la incorporación de tecnologías Web 2.0 en los VLEs, Dougiamas se mostró particularmente cauto, alegando que la mejor forma de romper los tabúes y las prohibiciones es hacer que los principals y alta jerarquías ejecutivas tengan un mayor conocimiento de las herramientas de social networking. En resumen: no se quiso mojar demasiado.

No obstante, las principales novedades de Moodle 1.9 recaen en el lado del profesor:

  • · La presentación del Gradebook, que en la versión 1.8, todavía es muy básica, adquiere la forma de hoja de cálculo en la nueva versión.
  • · La incorporación de “outcomes” individuales, en los que el profesor puede evaluar a un alumno de acuerdo a determinadas competencias. Por ejemplo, imaginemos una clase de español como lengua extranjera. El profesor puede ahora crear una lista de diferentes outcomes: 1) el alumno es capaz de hablar con fluidez, 2) el alumno es capaz de leer con fluidez, etc; y evaluar a cada alumno por cada uno de estos outcomes.
  • · El profesor podrá escribir y guardar notas sobre cada alumno.
  • · Además, para los geeks, está previsto el lanzamiento de un bugathon, donde se llevarán premios los programadores que encuentren más fallos.

Estas novedades demuestran que la revolución social del Web 2.0 aún no ha llegado del todo a Moodle, por lo que los defensores de la teoría del connectivism y el software social tendremos que esperar al lanzamiento de Moodle 2.0. Éste sí permitirá funcionalidades plenas como Secure RSS, incorporación de blog externos, o la creación de e-portfolios para los alumnos. Con respecto a esto último, Dougiamas habló de dos posibles softwares:
· Mahara (www.mahara.org), que es un software neocelandés, (y al fin y al cabo Dougiamas barre para casa).
· Mystuff (www.open.ac.uk), que ya es empleado en la Open University del Reino Unido.

Moodle 2.0 permitirá la creación de comunidades globales de practicantes por asignaturas. Por ejemplo, en el menú principal de un curso de física universitaria existirá un enlace al forum de todos los usuarios que en la comunidad global también impartan o estudien (dependiendo del rol) dicha asignatura.

Cuando hacia el año 1440 Johanes Gutthember ensaya en Maguncia los primeros prototipos de imprenta, no podía prever que ésta se convertiría en un instrumento crucial no solamente para el desarrollo de la cultura en Europa, sino para la democratización de la misma. Si hasta entonces, el acceso a la cultura y el conocimiento estaban fundamentalmente restringidos a la Iglesia y la aristocracia, la imprenta permitió poner en circulación ingentes cantidades de libros entre una nueva clase social: la burguesía. De la misma forma, tampoco Tim Berners-Lee podía sospechar en 1989, cuando desarrolló la primera especificación del lenguaje HTML,  que dicha herramienta permitiría no sólo acceder a todo el conocimiento humano disponible en nuestra época, sino además contribuir a ampliar dicho conocimiento.

La Web 2.0, la web de los blogs, los wikis y las redes sociales, no es solo una revolución tecnológica, sino social: por primera vez sus usuarios, los internautas, dejan de ser meros receptores pasivos y consumidores de información, para imponer sus propios contenidos, su propio software libre y sus propias tendencias a las grandes corporaciones informáticas. Pero si los libros impresos revolucionaron las universidades renacentistas, la web 2.0 ha saltado a su vez a las aulas de nuestros “twich children”, las generaciones de estudiantes que han crecido entre consolas nintendo, PCs y móviles. El resultado: la llamada e-learning 2.0, un concepto con ramificaciones sociales tan complejas que bien merecen analizarse en detalle.

¿Qué es e-learning 2.0? En primer lugar, en los websites de instituciones británicas como FERL, Becta o The HEFCE (precursores del término, al fin y al cabo), e-learning aparece definido más o menos como “The use of ICT (de ahí el prefijo -e) in order to support, facilitate or enhance the process of learning. Podría caerse en la tentación de decir que e-learning no es más que la educación a distancia tradicional, donde el medio físico entre alumno y tutor, que antes era el correo tradicional, ahora ha sido sustituido por Internet; y donde los contenidos, que antes eran los libros y apuntes, ahora han sido substituidos por presentaciones en powerpoint, o documentos doc/pdf que el estudiante descarga en su computadora . El proceso de aprendizaje sigue siendo el mismo: el estudiante, el alumno, es un mero receptor de información, de los contenidos que otros crean para él. Desempeña el mismo papel pasivo que si asistiera a las aulas tradicionales. Y el papel del tutor sigue siendo el de transmitir –o más propiamente “volcar” – un cuerpo de conocimientos académicos sobre sus alumnos. En el modelo de e-learning imperante en el Reino Unido, que tan bien conozco por experiencia propia, el educador sigue desempeñando un papel autoritario, y el proceso de aprendizaje recuerda más bien la alimentación forzada de las ocas para hacer patés, que un verdadero proceso de crecimiento personal, como fue concebido por filósofos como Sócrates o Krishamurti.

E-learning 2.0 es algo más que enviar correos electrónicos a los alumnos, o dejarles usar Messenger o Facebook en las clases. E-learning 2.0 supone una verdadera revolución del modo en que concebimos la educación y el proceso de aprendizaje. Precisamente, el concepto se sustenta en una nueva teoría del aprendizaje en la sociedad digital: CONECTIVISMO. Una teoría desarrollada por George Siemens, y apoyada por Stephen Downes, donde la educación no es un mero proceso de transmisión de información, sino de generación de la misma. ¿Interesados en el tema?…

No se pierdan mi próximo post: Conectivismo, que comenzaré a escribir cuando termine de mudarme a Escocia.

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