Llevaba posponiéndolo año tras año, pero al final esta vez me he decidido a reservarme unos días y aventurarme en esta ciudad sucia, inmisericorde y hacinada que es Londres para visitar a Amma en su tour por Europa.


La visita de  Sri Mata Amritanandamayi Devi, más conocida simplemente como “Amma”, ha tenido lugar en Alexandra Palace, al noreste de Londres, del 26 al 28 de Octubre. Como de costumbre, la red de transporte pública de Londres es digna de un parábola de Dante, una especie de “Descenso a los Infiernos”  en el tube se registran incidentes todos los días-esta mañana he llegado tarde porque la estación de Bank estaba cerrada al público por culpa de un tren defectuoso-, y a veces los trenes llegan tan llenos que hay que esperar al siguiente.

En la ciudad con mayor índice de suicidios del Reino Unido, y también aquella donde el gap entre clases sociales es mayor, de acuerdo al informe “London Divided” (2002), Amma ofrece simplemente un mensaje de esperanza en medio de una ciudad deshumanizada y merciless . Reverenciada por sus seguidores como la encarnación del amor materno, y considerada una de los fenómenos religiosos más importantes de los últimos años, la fórmula de Amma es simple: el dhasham, o abrazo incondicional para quienes se acercan a visitarla. De ahí que se la conozca también como “The Lady of the Hugs” (la señora de los abrazos). En la cultura anglosajona tocarse es algo fuera de lugar, y de acuerdo al estereotipo del anglosajón medio, mostrar los sentimientos en público es algo totalmente “unsuitable”. Por eso resulta curioso observa cómo muchos de los “white britishs” que se acercan a Amma se derriten literalmente al fundirse con ella en un abrazo, e incluso las mujeres acaban llorando. Curioso…

La biografía de Amma, tal como la refieren sus hagiógrafos, es la propia de un ser iluminado: nacida en una familia de pescadores de Kerala, en India, Amma mostró desde niña una disposición inusitada hacia la compasión por el sufrimiento de otros, y comenzó a componer bhajhans devocionales desde muy temprana edad. También desde temprana edad, comenzó su costumbre de abrazar a otros de forma espontánea, hecho este que le acarreó más de un disgusto con su familia, ya que en India no es considerado decoroso que una mujer, incluso una niña, abrace a miembros de otras castas.

Desde aquellos humildes orígenes, en 1986, un grupo de occidentales norteamericanos que habían asistido a las enseñanzas en su ashram deciden invitarla a la que será su primera gira norteamericana. A partir de ahí, su popularidad se extiende rápidamente y comienza a recibir cuantiosas donaciones, con las que fundarará la organización “Mata Amritanandamayi Math”. A día de hoy, Amma ha recibido numerosos galardones internacionales por su mensaje de reconciliación para la humanidad y su labor humanitaria. Su organización, Amrita, alberga a unos 3000 voluntarios en su sede en India. En los últimos 30 años Amma ha abrazado a unos 25 millones de personas.

Seguría escribiendo, pero es tarde, estoy cansada uy mañana tengo que coger el tren de vuelta a Escocia. Además, he prometido escribir un artículo como Dios manda para ElPais.com.

Por supuesto, yo  también recibí mi dhasham, para alivio de mis amigos de Totnes, que no querían que me fuera por nada del mundo sin haber recibido mi correspondiente abrazo. Qué sentí al ser abrazado por Amma?… Eso es lo triste: no sentí absolutamente nada. Creo que Amma es un ser extraordinario y su mensaje contribuye a fomentar la compasión entre los hombres. Rectifico: entre la humanidad. Ya no se puede decir “entre los hombres” porque las feministas se cabrean.

Sin embargo, también creo que el verdadero reto es descubrir el gurú que todos llevamos dentro.

Esta semana he conseguido publicar un artículo sobre el movimiento “Transition Town”, que tuve el honor de ver nacer en Totnes, en la revista “The Ecologist” en su versión española (firmo como mi yo legal y fiscal “Mari Cruz García”). Aún el artículo me lo han reducido un tanto con respecto al original, la verdad es que me siento muy honrada porque se trata de un monográfico dedicado a la agricultura ecológica (organic food), como alternativa a la agricultura industrial y los trasgénicos (GMOs).

A no ser que estén acreditados como productos de agricultura ecológica, todos los alimentos –verduras, carnes y pescados- que pueden consumirse en nuestros modernos supermercados han sido sometidos a toxinas químicas, de una u otra forma. España es además uno de los pocos países de la UE donde se permite el cultivo de trasgénicos que en otros países han declarados nocivos para la salud, como es el caso del maíz MON810. Dicha variedad está prohibida en países como Rumanía, Italia, Francia, Austria o Polonia, entre otros.

Como yo soy vegetariano, voy a centrarme en el caso de la agricultura. Consideremos por ejemplo el caso de una simple manzana. Cuando llega a la cesta del consumidor ha recibido siete tratamientos químicos consecutivos, de acuerdo a Raj Patel, analista del sistema alimentario mundial e investigador en varias universidades. Si además el supermercado es del Reino Unido, país donde resido desde hace cinco años, la probabilidad de que dicha manzana proceda de South Africa, Argentina o Chile es del 80%. Y ello se debe a que en el Reino Unido, las grandes corporaciones que copan el mercado alimenticio, como Tesco, Asda o Morrisom entre otras, prefieren importar productos de las antiguas colonias de la Commonwealth o de América Latina antes que recurrir a la producción de los agricultores británicos, o vecinos comunitarios más cercanos como España, Italia o Francia. La razón: sencillamente es más barato importar una manzana de Argentina, que del sur de Inglaterra. Paradójicamente en Argentina, cuya agricultura industrial comienza a abastecer los mercados europeos, en el verano de 2003 se registraron casos de hambruna y malnutrición entre la población indígena del sur del país. El ejemplo de la manzana sirve para ilustrar el efecto que la agricultura industrial y los trasgénicos ejercen no sólo para la salud sino para la superviviencia de los más pobres del planeta.

Agricultura ecológica en Escocia

“Las autoridades sanitarias no advierten que el consumo de productos no-ecológicos es nocivo para la salud”

En los paquetes de cigarrillos, las autoridades sanitarias nos advierten de que éstos contienen pueden provocar cáncer. Los alimentos producidos por la agricultura industrial han sido sistemáticamente expuestos a contaminantes químicos y pesticidas que afectan el sistema hormonal, incrementando así el riesgo de aparición de cáncer, pero nadie nos informa sobre ello. Y las investigaciones constando este hecho, no provienen precisamente de cuatro exaltados trendy lefties antisistema, sino de reconocidos investigadores y universidades.

Por ejemplo, estudios realizados por la Universidad de Laval, en Québec, demuestran que la presencia de organoclorados en el metabolismo humano –agentes químicos habituales en la agricultura industrial- provoca obesidad y otras alteraciones hormonales. El doctor Tremplay y su equipo comenzaron a investigar en Laval los efectos de los organoclorados en el metabolismo humano. Las conclusiones del doctor Tremblay al respecto son terminantes: “Si tuviera que expresar esto en términos periodísticos” dice Tremblay a The Ecologist “diría que los organoclorados básicamente cierran el horno que ayuda al cuerpo a quemar calorías”.

Por lo demás, los efectos de los productos químicos industriales en el organismo humano ya habían sido advertidos en el 2002 por la doctora Paula Baillie-Hamilton, de la Universidad de Stirling, Escocia, quien afirmó que “las toxinas químicas eran las culpables de la epidemia de obesidad”.Y por citar otra evidencia más: un estudio publicado en la revista médica “The Lancet” advierte que 202 contaminantes químicos, algunos de ellos habituales en la agricultura industrial, son tóxicos para el cerebro humano. Y lo más grave, porque estos contaminantes pueden estar afectando el cerebro de millones de niños en todo el planeta, “los efectos profundos de esta pandemia aún no son visibles en las estadísticas sanitarias”.

Brocolli de agricultura ecológica

Resulta significativo, por otro lado, que en los países industrializados, los mayores casos de obesidad, enfermedades neurodegenerativas o patologías relacionadas con sistemas inmunológicos muy débiles se registran entre los sectores más desfavorecidos de la población. Este hecho ha sido avalado, por ejemplo, en un estudio conjunto de Dr. Foster Intelligence (charity que colabora con el National Health Service británico) y la compañía de estudios de mercado Experian. El estudio explica esta mayor incidencia considerando la pobre dieta alimenticia de la pobración obrera británica, la falta de ejercicio físico, la tasa de desempleo y alcoholismo. Pero existe otro factor más que el informe omite: la clase obrera británica no puede sino alimentarse de los alimentos más baratos y expuestos a una mayor concentración de toxinas químicas que se venden como “marca blanca” en supermercados como Tesco o Asda, alimentos que, -y lo digo por experiencia propia- que para un europeo continental de clase media son pura basura, yo ya desde el punto de vista de la agricultura ecológica, sino simplemente de calidad y sabor.

¿Por qué, pese a tan reputados informes y advertencias, los Gobiernos de nuestras democracias occidentales no obligan a las grandes cadenas alimenticias a etiquetar sus productos con la advertencia: “Las autoridades sanitarias advierten que el consumo de este alimento es nocivo para su salud”?

La explotación y miseria de la agricultura industrial

Además del riesgo que supone para la salud, la agricultura industrial y el cultivo de GMOs son además censurables desde una perspectiva puramente ética y moral. En la agricultura indutrial, no son los agricultores quienes deciden la producción ni el precio de mercado, sino las multinacionales del sector agroalimentario, como exponen magistralmente Esther Vivas y Ángeles en sus respectivos artículos para “The Ecologist”.

Una de las razones de quienes defienden el uso de la agricultura industrial, incluyendo la utilización máxima de pesticidas sobre los cultivos, es que ha liberado a la humanidad del hambre, permitiendo obtener cosechas más abundantes y seguras. Y sin embargo, la última cumbre de la FAO celebrada en Roma celebrada en Roma arroja un censo de 850 millones de hambrientos en el mundo, al que el Banco Mundial añade 100 más fruto de la presente crisis. Esto se debe a que los campesinos están perdiendo sus tierras en todo el mundo, quedando así el “negocio” de la alimentación mundial en manos de las multinacionales de la agroalimentación. Esther Vivas, autora del libro “Supermercados, no gracias”, afirma que son son estas multinacionales “quienes controlan todos los pasos de la cadena de comercialización de los productos, de principio a fin”. Son ellas quienes imponen los precios a los pocos agricultores independientes que aún quedan.

Pero esto no ocurre solamente en los países en desarrollo, sino en el corazón de la Europa industrializa y rica. Cuando trabajé como counsellor voluntario para la organización británica Cizitens Bureau, en Devon, Inglaterra, un condado predominantemente rural, fue testigo con mis propios ojos de cómo los agricultores británicos se están arruinando y se ven obligados a vender sus tierras. Muchos me hablaron del oligopolio de facto que ejercen Tesco y otros grandes hipermercados, que fijan entre sí el precio de la pinta de leche. La agricultura tradicional se halla en decadencia en el Reino Unido, y el Gobierno británico no hace nada para ayudar a sus agricultores. Esto no es más que el reflejo en Europa, como bien recuerda Esther Vivas, de las políticas neoliberales aplicadas desde décadas atrás, con una mayor liberalización comercial, privatización de los servicios públicos y transferencias monetarias sur-norte como cobro de la deuda externa. Resultado: el campesino cada vez cobra menos por su trabajo y el consumidor cada vez paga más caro lo que compra. Vivas cita que, en el caso de España, un país predominantemente agrícola hasta hace muy poco, esa diferencia es del 400%. ¿Quién se está llevando entonces ese margen de beneficios?…

Si la agricultura industrial está destinada a mejorar la vida de los pobrecitos agricultures del tercer mundo, y a acabar con la hambruna de sus países, ¿cómo es posible que la agricultura de América Latina, África y Asia se encuentran en la mayor crisis desde hace décadas, donde el proceso de “descampesinación”- esto es, la transformación del campo en un mercado más para la acumulación masiva del capital, de acuerdo a Deborah Bryceson, experta en temas de África de la Universidad de Oxford- es casi completo?… ¿Cómo es posible que, de acuerdo a la activista india Vandana Shiva, 15.000 campesinos indios hayan acabado con su vida, tras haberse arruinado ante la competencia con las corporaciones extranjeras de biotecnología?…¿Cómo es posible que México, hasta hace poco un de los principales países exportadores de maíz, haya llegado a depender del maíz norteamericano y que el precio de las tortillas se haya incrementado en un 60% el año pasado?…

Tal vez será porque, como afirma Ángeles Parra, la agricultura industrial no pretende sin la transformación del campo en “en un supermercado agrícola global de consumidores de élite y clase media atendidos por corporaciones comercializadoras de grano como Cargill y Archer Daniels Mindland, y minoristas transnacionales de alimentos como la británica Tesco o la francesa Carrefour”

 

The last week of September 2008 the European Parliament voted a new Telecommunications package including measures that represent a serious threat against the open architecture of the net, and the privacy and the fundamental rights of the European citizens. These measures are known as “The Torpedo Amendments”.

 

The Torpedo Amendments are mainly the “intellectual creation” of the British Conservative MEPs Malcom Harbour and Syed Kamall, who are trying to impose, not only to their own citizens, but the rest of the member States, the “three strikes approach” draft bill of the current president of France Nicolás Sarkosy, a former collaborator with the CIA and also linked to the Mossar (see Thierry Meissan in Red Voltiare, http://www.voltairenet.org).

 

The Torpedo Amendments can be summarized as follows:

  • Amendment H1: this amendment empowers national regulators to establish standards which restrict the run of “lawful applications”, “lawful services” and the access to distribution of “lawful content”. The concept of “lawful content” is new in the European law and may affect the distribution of free software.

This amendment also introduces the concept of “trusted computing” when, in reality, it is meaning the “technologies [that ] are designed to take off the right of users to control their computer (and by the way their personal data)” (see La Quadrature du Net, “Telecom Package warning document”).

  • Amendment K1: it empowers the Commission to authorize technical measures to detect, prevent or stop infringements of intellectual property. For this to occur, it would be necessary to monitor and filter users’ electronic data by means of “intrusive technologies”. In that scenario, ISPs would take the place of police and judge. The only restriction that the amendment imposes to these technical measures is that they don’t harm the competitiveness inside the internal market.

 

  • Amendment K2: This amendment authorizes the automatic processing of the traffic data without the consent of users. That means that, with the implementation of intrusive hardware and software, such as the so called “Digital Restriction Management System”, corporations will be able to remotely control their clients’ communications without their consent.

  • Amendment H2: it follows the model of the French bill draft, and allows national regulators to impose ISPs, vendors and retailers to work with copyright holders in monitoring “non-trusted” users and promoting surveillance technologies.

 

  • Amendment H3: Following the French approach, it empowers ISPs to blackmail their clients when ”unlawful content” have been detected in their data communications. On top of that, the additional costs incurred by undertaking in complying these obligations would be reimbursed by the member States.

 

 



Since its official announcement in July 2008, the Torpedo Amendments have generated a massive protest campaign among civil right watch and internauts´ associations. Two prestigious NGOs, the Spanish “Informática Verde” and the French “La Quadrature du Net” are leading the protest.

 

Thanks to this citizens’ response, amendments K1 and K2 –the so called “spyware amendments” – have been definitively rejected by the European Parliament last week. But the amendments H1, H2 and H3 still remains alive, opening the door to a complete ban of the P2P, and to the violation of the privacy in users’ electronic communications. These communications would be monitored and users would be told which contents are allowed and which ones not.

 

It is time for European internauts to get involved in the campaign and write their MEP about the dangers of the remaining amendments.

 

If you join the campaign, download the letter to MEPs from:

http://www.informaticaverde.org/wiki/index.php?title=Sample_letter_against_Torpedo_Amendments

and raise awareness about this issue wherever you are.

Because the European Democracy is still at risk.

Mira la presentación en Photobucket

Camino de nuevo por las aceras de la Gran Vía una tarde cualquiera de mediados de Septiembre, y el calor polvoriento y sucio de Madrid, y la luz tan diáfana me hacen cerrar los ojos, y maldecir el momento en que me dejé las gafas de sol olvidadas en la guantera de mi carro, en el aeropuerto de Edinburgo.

Nada ha cambiado, y sin embargo, todo me parece diferente. Y me doy cuenta de que ya veo las cosas como un extranjero, y el sol y el calor de España me parecen  los de un país africano. Me maravilla y entristece a un tiempo que una tarde cualquiera de Septiembre los termómetros marquen casi treinta grados a las siete de la tarde, y el sol  permanezca perpendicular en el firmamento, porque sé que a esta misma ahora el sol ya ha dibujado en Escocia su perfecta semicurva elíptica y se está alejando irremisiblemente en su camino hacial el ocaso. Y digo “me entristece” porque- oh, herencia calvinista de mis antepasados eurpepos -me gustaría que España fuera un país donde se trabajara más y se hiciera menos vida social

Sigo caminando hacia la Plaza de España, donde aún permanecen las estatuas de Don Quijote y Sancho; las mismas estatuas en las que los novios pobres de provincias de los años 60 se hacían fotos, y en las que hoy ya no reparan ni los turistas japoneses.  En los cines se proyectan los mismos éxitos internacionales que pueden encontrarse en cualquier capital del mundo, convenientemente doblados al español.

Pienso en la primera vez que visité Madrid, cuando comencé a ir a la Universidad Politécnica  Hasta entonces, yo sólo me había aventurado a visitar la calle Princesa, para ir de compras con mi madre y mi hermana, como tantos provincianos, y a alguna que otra excursión a los museos con el colegio. Mis compañeros de Universidad me enseñaron la ciudad. Eran en su mayor parte, madrileños hasta la médula. No  podían concebir la vida fuera del piso de Madrid en que se criaron y crecieron, ni podían concebir otra vida al terminar la carrera que no fuera trabajar y comprarse un piso en la única ciudad en la que han vivido. No podían entender que yo me hubiera criado sin escuchar otro ruído por las noches que el canto de los grillos en el jardín. Nunca habían visto un atardecer que no estuviera enmarcado entre edificios, ni escuchado un silencio puro, no contaminado por las voces ni el olor de otros seres humanos.

Bajo Princesa hacia el Ejército del Aire donde-espero- que aún siga estando el Intercambiador de Moncloa, el mismo en que mi primer novio me esperaba al pie de las dársenas en las tardes asfixiantes de los veranos universitarios, y en el que nos despedíamos como desesperados cada noche, como si no nos fuéramos a ver nunca más.

Observo a la muchedumbre sin rostro que se hacina en las aceras: señoras con el pelo teñido y entradas en carnes que siempre van acompañadas por sus maridos u otra amiga, y hablan a gritos por el móvil; jovencitas de andares lángidos, elegantes, sosteniéndo las bolsas de algunas de las tiendas de ropa de Princesa; sudamericanos de rostro indianado y moreno; turistas nórdicos que van vestidos como para ir a la playa, sudando como yo osteniblemente, e imaginado España-como imagino yo -como el país perfecto para vivir sin dal golpe, en unas vacaciones eternas.

Diez años ya… Demasiado tiempo como para pensar en España y Madrid no ya con esa furia sorda, como si fueran la muralla china contra la que habrían de estrellarse todos mis sueños, sino con una serena y tranquila aceptación. Porque como dijo Antonio Muñoz Molina, uno no tiene más que una patria, por mucho que reniege ella, por mucho que se haya avergonzado de ellal; por mucho que su recuerdo le haya envenenado el alma.

Porque al final, como decía mi amiga Julie -la única amiga “femenina” que tengo-, todos los países son lo mismo, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Son las personas y las vivencias que tenemos en ellos los que los convierten en lugares maravillosos, u otros que querríamos olvidar. Porque al final, por muchos años que haya vivido en él, uno no ve nunca un país, ni adopta una cultura o unas costumbres.

Lo que ve y lo que experimenta es su propio estado de ánimo reflejado sobre el paisaje y sobre las personas.

Y por mucho que pongamos tierra de por medio, nuestros demonios interiores siempre viajan con nosotros.

Debería actualizar este blog más a menudo, pero la verdad es que ahora acabo de comprarme un laptop nuevo y estoy atareadilla actualizando software.

Windows vista es patético. Me he creado una partición en Ubuntu porque quiero aprende.

Esto parece el Twitter pero es que no tengo nada más que añadir de veras.

Hace tiempo que no actualizo mi blog, así que ya va siendo hora. La verdad es que este verano no está haciendo honor a su nombre en Escocia: apenas se ha visto el sol en lo que va de Agosto y la temperatura máxima no ha subido de los 20 º C.

Esta semana he tomado vacaciones ya que mi hermana ha venido a visitarme. Pese a que nos criamos muy unidas, después de la universidad comenzamos a separarnos, y desde que dejé la casa familiar en 1999, apenas si nos veíamos una o dos veces al año. La verdad es que me sentía un poco incómoda con la idea de pasar una semana con mi hermana, ya que hacía mucho tiempo que no pasábamos tanto tiempo juntas. Pero lo cierto es que ha sido como redescubrir a un viejo amigo de la infancia con el que compartí tantas vivencias y con el que de nuevo me siento a gusto.

Por supuesto, esta semana no hemos hecho sino cosas propias de turistas: levantarnos tarde,  visitar Edinburgo, donde se concentran miles de turistas de todo el mundo, y poco los alrededores de Fife, para que mi hermana se lleve una imagen más acorde a la realidad de lo que es Escocia.

Edimburgo es un hervidero de turistas, y no es para menos, ya que en estos días se celebran numerosos festivales:

  • El Festival Internacional de las Artes, que alberga conciertos de música clásica y teatro “convencional”.
  • El Festival Fridge, o de teatro alternativo y “comedy”.
  • La Feria del Libro
  • El llamado “Festival of Peace and Spirituality” , que es mi favorito y que comprende numerosas charlas de importantes activistas políticos y sociales, así como una feria de comercio justo.

Este último festival se concentra en torno a la Iglesia de S. John Church, en el centro de la ciudad, en la esquina entre dos importantes calles: Princess Street y Lothian Road. La Iglesia de S. John, además de su belleza arquitectónica, es uno de los principales foros de justicia social y conciencia ecológica en Edinburgo. Situada entre la parte comercial de la ciudad y el casco antiguo, la Iglesia alberga numerosas actividades de obra social y activismo político, y sirve de refugio a los homeless de la zona. No es por lo tanto, extraño, que buena parte de mis viajes a la ciudad tengan como destino dicha iglesia.

El Festival Fridge surgió como contrapartida al festival tradicional, y hoy día ha llegado a desbancarlo por completo. El Fridge comprende numerosas obras de teatro alternativo y comediants de afiliada sátira política. Durante el Fridge, la llamada “Royal Mile” -esto es, la calle que une el Parlamento con el castillo –  concentra a numerosos “buskers” o artistas callejeros, que realizan sus shows al aire libre a cambio de unas monedas. Algunos son my buenos, y otros muy malos…

Para concluir, si les gustas las muchedumbres, los museos hacinados y hacer cola en todas partes, visiten Edinburgo durante el 2 al 24 de Agosto. Si les gusta visitar las ciudades con calma, no vengan.

Y ahora termino con unas cuantas fotos de mi casa:

 

Mi hermana

 

 

 

   

Tal como comenté en mi anterior post, Ajan Munindo aceptó mi oferta de traducir su Dhammapada al español.

Para ello me pidió que tradujera unos cuantos versos, como muestra de mi estilo, ya que uno de los hermanos del monasterio domina el español perfectamente y se ha ofrecido a revisar mis versos, antes de seguir adelante.

Otra cosa que me pidió Ajan Munindo es no utilizar un lenguaje “gender-biased”, esto es, las estupideces qe he oído escuchar a las feministas españolas: utilizar un lenguaje tan neutro y artificial que es una verdadera mascarada del verdadero lenguaje. Así, ahora los españoles ya no dicen “los ciudadanos” sino “la ciudadanía”, como tampoco dicen “los alumnos”, sino la “el alumnado”, y tonterías así… El llamado lenguaje “politicamente correcto” desvirtúa nuestras languas romances.

Aquí van mis primeros versos del Dharmmapada (todas las sugerencias son bienvenidas):

Let go of the past

Let go of the future

Let go of the present.

With a heart that is free

Cross over that shore

Which is beyond the suffering

(verse 348)

Deja marchar el pasado

Deja marchar el futuro

Deja marchar el presente.

Con el corazón libre,

cruza hacia la orilla

que está más allá del sufrimiento.

Anger

Relinquish anger.

Let go of conceit.

Release yourself

from all that binds you.

The pure-hearted who cling

Neither to body or mind

do not fall prey to suffering .

(221)

Ira

Renuncia a la ira.

Abandona el engreimiento.

Libérate de todo lo que te amarra.

El que es puro de corazón

y no se aferra al cuerpo o la mente,

no es víctima del sufrimiento.

I say, those who contain their anger

as a charioteer controls

a speeding chariot,

are fully in charge of their lives;

others are merely keeping

their hands on the reins.

(222)

Proclamo: Los que contienen su ira,

como el auriga controla

una cuadriga acelerada,

ésos conducen por completo sus vidas.

Los demás meramente mantienen

las riendas en sus manos.

Este fin de semana, he pasado tres días en el Monasterio theravada de Harnham, situado en el Parque Nacional de Northumberland, en la frontera entre Escocia e Inglaterra, cerca de New Castle. Northumberland es uno de los parajes más hermosos de Inglaterra, con suaves montañas (no tienen una altitud mayor de 2000 metros) cubiertas de abetos, lagos y colinas siempre verdes.

Mi intención al visitar el Monasterio era entrevistarme con su abad, el carismático Ajan Munindo, un hombre inteligente, instruido, directo y parco en la palabra, como a mí me gusta. Ajan Munindo se ordenó monje a los veintitantos años y es, junto con Ajan Shumedo, uno de los fundadores de la llamada “Western Forest Shanga”, la tradición theravada en Occidente.

La primera vez que entré en contacto con dicha tradición fue precisamente en Devon, Inglaterra, a través de amigos comunes. Theravada es traducido literalmente en inglés como “the path of the elders”, lo que significa que hace referencia a la escuela budista más antigua, la que bebe sus fuentes directamente del mensaje del Buda Sakyamuni, a diferencia de otras tradiciones como la tibetana, que, además del Buda histórico, cuentan a su vez con budas propios como Guru Rimpoché.

La tradición theravada es propia de países del sereste asiático como Thailand or Burma, y se enmarca dentro de la doctrina hinayana. Debo aclarar aquí que, todas las escuelas budistas pueden clasificars-groso modo – dentro de las siguientes doctrinas:

  • Hina (pequeño) -yana (vehiculo), son las tradiciones en las que se busca el camino individual hacia la liberación, aunque sin descuidar la felicidad de otros seres vivos.
  • Maha (Gran)- yana (vehiculo), tradiciones en las que no sólo se busca la Iluminación, sino regresar a este mundo una vez iluminados para liberar a todos los seres vivos. Este es el llamado “budismo del Norte de Asia”, movimiento en que se incluye la tradición tibetana.

Aunque inicialmente no se diferenciaba de la doctrina Mahayana, con posterioridad apareció el movimiento “Varjayana”, ligado a las enseñanzas más o menos exotéricas de ciertos linajes tibetanos. Al Varjayana se le conoce también como “budismo tántrico” o “skilful means” ya que su doctrina se articula en torno a una serie de fórmulas y mantras para alcanzar más rápidamente la Iluminación. Personalmente conozco bien la tradición tibetana, theravada y un poco de “Pure Land”, o escuela mayoritaría en Japón (que no el budismo zen como creen los occidentales), pero nunca me han interesado las fórmulas tántricas.

Pues bien, mi visita al Monasterio de Harnham se debía a que me he ofrecido a Ajan Munindo para traducir al español “The Dhammapada for Contemplation”, una de las obras clava en la literatura theravada y que el propio Munindo ha traducido magistralmente al inglés.

Guest House en el monasterio

Campiña en Northumberland

Jardines del monasterio


Como cada vez dispongo de menos tiempo para escribir mi blog (aunque presiento que después de los exabruptos que estoy soltando delante de mi manager, voy a disponer de todo el tiempo del mundo pronto…) deseo expresar mi total solidaridad con Ingrid Betancourt y su familia.

Ninguna causa política o social justifica el privar a un ser humano de su libertad. Repito: ninguna.

Quizás el mejor testimonio del calvario al que se vio sometida Ingrid sea reproducir aquí las cartas que escribió a su madre, cuando perdió las esperanzas de seguir viviendo. Dichas cartas han sido tomadas de “ElPaís.com”:

Estoy, mamita, cansada, cansada de sufrir. He sido, o tratado de ser fuerte. Estos casi seis años de cautiverio han demostrado que no soy tan resistente, ni tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte como yo creía. He dado muchas batallas, he tratado de escaparme en varias oportunidades, he tratado de mantener la esperanza como quien mantiene la cabeza fuera del agua. Pero mamita, ya me doy por vencida (…)”.

“La vida aquí no es vida. Es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo, o sobrevivo, en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con la cual puedo pensar que tengo una casa. Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo“.


El verano ha llegado por fin a Escocia, y de momento, por aquí sigo. No sé sabe si hasta el 18 de Julio, fecha de terribles connotaciones kármicas en España. Mi jefa habrá decidido entonces si me contrata -merced a mis habilidades tecnológicas y de alta consultoría ex Telefónica -, o me despide -merced a mis excentricidades varias, como mi notoria tendencia al silencio y la soledad. Come what may…, como dicen por aquí.

Mientras tanto disfruto de los largos días de verano en Fife, la región de Escocia donde vivo y trabajo. El condado de Fife -que tradicionalmente recibe la categoría de Kingdom of Fife por ser la cuna de los antiguos monarcas de Escocia – ocupa la costa noreste de Escocia (véase mapa explicativo adjunto), sirviendo de nexo entre Edimburgo y la llamada “Lothian and Borders” – región industrializada y con una predominante clase media en la frontera con Inglaterra -con el norte del país, todavía predominantemente rural y de menor renta per cápita, salvo las ciudades de Aberdeen y Dunde.

Eclipsado por el cosmopolitismo de la vecina Edimburgo y la grandiosidad de las Highlands, el reino de Fife ha sido injustamente ignorando por visitantes y viajeros, tanto extranjeros como ingleses, que prefieren continuar su viaje por la autopista M9, en la ruta hacia Inverness, Loch Lommnod or el archifamoso Loch Ness. Y sin embargo, el reino de Fife constituye un verdadero tesoro inexpoliado, que aún preserva las tradiciones de la verdadera Escocia en un marco natural que nada tiene que enviar a las Highlands.

Fife es el tercer municipio de Escocia en cuanto a población se refiere (unos 360,000, habitantes de acuerdo al último censo oficial). Una población tradicionalmente de clase obrera, con un porcentaje de desempleo relativamente alto (3.8% de acuerdo al informe del National Health Service de 2002), y unos hábitos alimenticios no precisamente alagüeños.

El perfil típico de un habitante de Fife es el siguiente: bajas calificaciones escolares (normalmente abandonan el colegio sin ningún “A level”, para aprender un oficio técnico en un college), higiene personal pobre (es raro que se cepillen los dientes más de una sola vez al día), y una dieta alimentacia todavía peor, a base de sausages, haggis (plato típico escocés con vísceras de cordero y avena), fish & chips, y una ingesta orgiástica de grasas hidrogenadas varias en forma de f”ast food”. Tales hábitos no pueden sino derivar, como es lógico, en problemas de salud. Enfermedades como la obsesidad y la diabetes son comunes en Fife, incluso entre la población menor de 40 años. El alcoholismo constituye otra de las lacras sociales no sólo de Fife, sino de toda Escocia.

Restos de la antigua catedral medieval en Saint Andrews

Pese a todas estas deficiencias, los habitantes de Fife son honestos, honrados y amables con los extraños. También pueden ser tan efusivos y amantes de la parranda como los latinos o mediterráneos. En este sentido, la sociedad de Fife es muy tradicional. La familia es el pilar básico de la sociedad, y una buena parte del tiempo libre se emplea activididades sociales, que incluyen la familia o el grupo de amigos. Es una sociedad muy semejante a la española de los años 90, cuando fui a la universidad en Madrid. Una sociedad donde los principios cristianos se hallan muy arraigados y la Iglesia de Escocia, de corte episcopaliano, aún desempeña un peso importante en la vida pública, en comparación con la casi extinta Iglesia de Inglaterra.

Este es el “Sporran“, la bolsita clásica del kilt escocés hecha de cuero y que también incluye pelo de animales (como el conejo). Dado que el tradicional kilt escocés no tenía bolsillos, el sporran se empleaba como wallet o monedero. El Sporran cubre la zona genital y se cree que está asociado con antiguos ritos celtas para preversar el honor -decency – de quien lo lleva.

Como en la mayor parte de los países, en Escocia es casi un rito obligado ir al “pub” los fines de semana, de tal suerte que quien no va es porque:

a) es un “new born christian” (lo que incluye también new born buddhist), esto es pertenece a algún grupo cristiano renacido y por lo tanto no bebe.

b) es un ex-alcoholico.

c) es simplemente asocial.

(Personalmente yo me incluyo en las categorías a), c) y ligeramente en la b) )

Además de beber, a los escoceses de Fife les gusta bailar una especie de danzas vernaculares denominadas “ceilidh“, palabra que ni los mismos ingleses saben deletrear y que se pronuncia como “keeli”.

Las vidas de los habitantes de Fife se enmarcan en un paisajes idílico, de colinas sinuosas y siempre verdes (donde predomina el cultivo de cebada), arroyos abundantes y lagos de modestas dimensiones y aguas siempre mansas y cristalinas

Los amantes de la Historia medieval tienen una cita obligada con la ciudad de Dunfermline, antigua capital de Escocia cuando Edinburgo no era más que un enclave fronterizo en el fiordo de Forth, donde eran coronados los reyes de Escocia. En Dunfermline se hallan también los restos de la antigua abadía benedictina cuya construcción sufragó la reina Margarita de Escocia, piadosísima, apostólica y romana.

Otra interesante ciudad para visitar  es Saint Andrews, ciudad considerada la cuna del golf y donde existe un museo dedicado al mismo. Cuenta la tradición que Saint Andrews alberga la tumba del apostol del mismo nombre -esto es, San Andrés -, cuyas reliquias fueron traídas a Escocia por Saint Regulus-Rule (figura esta última mítica) en el s. V.

En Saint Andrews puede visitarse además el Jardin Botánico.

Jardín Botánico en Saint Andrews.

Campos de cebada (???) listos para la cosecha a principios de verano