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Hace tiempo que no actualizo mi blog, así que ya va siendo hora. La verdad es que este verano no está haciendo honor a su nombre en Escocia: apenas se ha visto el sol en lo que va de Agosto y la temperatura máxima no ha subido de los 20 º C.

Esta semana he tomado vacaciones ya que mi hermana ha venido a visitarme. Pese a que nos criamos muy unidas, después de la universidad comenzamos a separarnos, y desde que dejé la casa familiar en 1999, apenas si nos veíamos una o dos veces al año. La verdad es que me sentía un poco incómoda con la idea de pasar una semana con mi hermana, ya que hacía mucho tiempo que no pasábamos tanto tiempo juntas. Pero lo cierto es que ha sido como redescubrir a un viejo amigo de la infancia con el que compartí tantas vivencias y con el que de nuevo me siento a gusto.

Por supuesto, esta semana no hemos hecho sino cosas propias de turistas: levantarnos tarde,  visitar Edinburgo, donde se concentran miles de turistas de todo el mundo, y poco los alrededores de Fife, para que mi hermana se lleve una imagen más acorde a la realidad de lo que es Escocia.

Edimburgo es un hervidero de turistas, y no es para menos, ya que en estos días se celebran numerosos festivales:

  • El Festival Internacional de las Artes, que alberga conciertos de música clásica y teatro “convencional”.
  • El Festival Fridge, o de teatro alternativo y “comedy”.
  • La Feria del Libro
  • El llamado “Festival of Peace and Spirituality” , que es mi favorito y que comprende numerosas charlas de importantes activistas políticos y sociales, así como una feria de comercio justo.

Este último festival se concentra en torno a la Iglesia de S. John Church, en el centro de la ciudad, en la esquina entre dos importantes calles: Princess Street y Lothian Road. La Iglesia de S. John, además de su belleza arquitectónica, es uno de los principales foros de justicia social y conciencia ecológica en Edinburgo. Situada entre la parte comercial de la ciudad y el casco antiguo, la Iglesia alberga numerosas actividades de obra social y activismo político, y sirve de refugio a los homeless de la zona. No es por lo tanto, extraño, que buena parte de mis viajes a la ciudad tengan como destino dicha iglesia.

El Festival Fridge surgió como contrapartida al festival tradicional, y hoy día ha llegado a desbancarlo por completo. El Fridge comprende numerosas obras de teatro alternativo y comediants de afiliada sátira política. Durante el Fridge, la llamada “Royal Mile” -esto es, la calle que une el Parlamento con el castillo –  concentra a numerosos “buskers” o artistas callejeros, que realizan sus shows al aire libre a cambio de unas monedas. Algunos son my buenos, y otros muy malos…

Para concluir, si les gustas las muchedumbres, los museos hacinados y hacer cola en todas partes, visiten Edinburgo durante el 2 al 24 de Agosto. Si les gusta visitar las ciudades con calma, no vengan.

Y ahora termino con unas cuantas fotos de mi casa:

 

Mi hermana

 

 

 

   

El invierno ha llegado definitivamente a Escocia, y con él las primeras nieves. Con este tiempo, he decidido dejar los proyectos de permacultura y las excursiones a las Highlands para más adelante, y concentrarme en la oferta cultural que ofrece la ciudad de Edimburgo. Por ejemplo, visitar galerías de arte.

El pasado viernes (que era además mi cumpleaños) estuve visitando la exposición de Roman Signer en la FruitMarket Gallery con una compañera de mi actual trabajo. Es la primera vez que en Edimburgo se organiza una exhibición de este artista suizo, bastante conocido en Europa. Roman Signer es uno de esos artístas iconoclastas y controvertidos a los que la mitad de la población mundial consideraría un visionario, y la otra mitad un completo gilipollas.
Yo la verdad, no sé qué pensar de la obra de Signer. Al principio pensé que era una verdadera tomadura de pelo, pero que, en cualquier caso, es bueno que existan exhibiciones como ésta y centros como la Fruitmarket Gallery, tan cerca de la estación de tren en una ciudad gélida, para que los viandantes como yo entren en ellas y se libren de morir por hipotermia. Sin embargo, debo decir que a medida que fui recorriendo la galería, y con las explicaciones que me iba dando mi compañera de trabajo, Liz (que también es artista), mi opinión sobre Roman Signer dio casi un giro coperniciano.

Roman Signer es un artista tardío (comenzó a estudiar arte a los 28 años, tras haber realizado los más variopintos oficios), que utiliza elementos cotidianos como el fuego o la pólvora para lograr la perfección matemática de algo que es la más absoluta estupidez. Explosiones, petardazos, bolsas de plástico movidas por ventiladores y barriles de perpetuo movimiento forman parte de su repertour habitual.

Una obra que al principio parece una tomadura de pelo hasta que uno se percata de la perfección con que se realiza dicha tomadura de pelo.

Pero basta ya de palabras, he aquí alguna de las obras de Signer en YouTube:

El famoso video de la carpa:

La maleta, que es una constante de su obra (la cantidad de formas en que uno puede destrozar una maleta):

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